EL REPASO DE PERRINGO
COCHES Y ESTRATEGIA. La carrera de Bahrein se corrió en los garajes y en el muro. Las mecánicas repartieron las cartas y los estrategas las jugaron como mejor supieron. Los pilotos, en general, estuvieron espléndidos, apenas cometieron errores e hicieron su trabajo a la perfección. Resultado: He visto partidas de ajedrez más emocionantes.
CADA UNO A SU SITIO. A falta de emoción y adrenalina, este gran premio sirvió para ver en qué lugar está cada uno: Mr. Brawn, Toyota y los toritos bravos siguen mandando en la parrilla. Estos últimos no llevan difusor, ni QUERKS y para colmo tienen motor Renault (¿qué está pasando, Flavio?). Algo me dice que Guettin’ Vettle (all the time) tiene algo que ver. McPirates y los del jersey rojo empiezan a despertar así que Renault tiene que ponerse las pilas urgentemente porque a día de hoy sólo Force India, Toro Rosso y BMW están por detrás… Y el conejo sigue sin salir de la chistera.
BMW EN CAIDA LIBRE. La prueba de que en este deporte es imposible ganar sin un buen coche. El Pianista Kubica y El Hueso Heidfeld son pilotos más que contrastados pero ese coche no tiene arreglo. Como no saquen el pie y empujen…
¿SERÁ BUTTON CAMPEÓN? Está demostrando que no le asusta la victoria, está conduciendo rápido y con seguridad y su coche sigue siendo el más rápido de la pista. La ventaja que tiene sobre sus competidores empieza a ser alarmante, ¿quién se apunta a quitarle el título? Las evoluciones de los monoplazas tendrán que llegar cuanto antes para poner a Jensón Botón nervioso porque el asunto empieza a pasar cada vez más por un error del británico. Tan cierto es que la temporada es muy larga como que los puntos conseguidos ahora valen igual que los de Interlagos.
LEWIS Y KIMMI, TODO OK. Que El Malvado Hamilton haga una buena carrera no es sorprendente, exprimió su Mercedes al máximo e hizo un excelente papel. Lo de Smirnoff Raikkonen si fue más memorable. El finlandés encontró en Bahrein la horma de su zapato, una carrera gris con pocos adelantamientos y sin incidentes. Así sí que corre.